Madrid, 19 de octubre, 2010
Estimado colega:
Lo primero que debo decirte (nobleza obliga) es que es un honor ser presidente de un jurado integrado por gente como vos.
Lo segundo (nobleza obliga también) es que creo íntimamente que como va el mundo en la mayoría de los casos, el cargo de presidente de cualquier cosa es cada vez más inútil y anacrónico. Desde un club de fútbol de barrio, un país de la Comunidad Económica, las Naciones Unidas o el festival de Caniches Toy de Oklahoma. La función de presidente implica cada vez más poner la cara para hacer solo lo que otros ya ordenaron que hagas.
Como El Ojo no va a ser excepción a esto y dependo exclusivamente de lo que Uds. voten, más que una carta de lineamientos, esto podría definirse como una carta de ruego.
Somos jurados de Televisión, de un tiempo a esta parte cuando a uno lo invitan a integrar un jurado de este rubro no sabe si ponerse contento o ir corriendo al espejo a chequearse las patas de gallo y el avance implacable de las canas. Porque la televisión está muerta piensan nuestros compañeros que en este momento están jurando banners con cara de estar cambiando el mundo. Porque ya nadie mira televisión dicen desde el jurado de Outdoor que ahora parece que porque no está bajo techo es la quintaesencia de la creatividad. Porque la televisión ya no conmueve a la mayoría, dicen los jurados que están viendo esos videos de casos que las agencias nos especializamos en hacer para pellizcar un premio más, para aburrirnos como ostras en las proyecciones o para intentar convencer a alguien de que con un servilletero que vieron cinco personas solucionamos el problema del hambre en África.
Y algo de razón, deben tener. Pero acá mi primer ruego: ¿qué pasa si en lugar de auto flagelarnos viéndonos como jurados de un electrodoméstico, nos pudiéramos pensar como el jurado de todo lo que es audiovisual en esta industria. El 98 por ciento del contenido publicitario (o no) que a la gente la apasiona en este mundo es audiovisual. El cine, la televisión, o lo que la gente cuelga en YouTube sigue siendo la manera más poderosa que tenemos para comunicarnos. El 84 por ciento de los comentarios de la gente (incluso en tu categoría jurado de internet) hacen referencia a algún contenido audiovisual. Y hasta lo que yo sé nunca vi a nadie llorar frente a un banner, ni reírse a carcajadas frente a un vía pública.
Por eso te pido que honremos en este humilde jurado la capacidad de entretener, seducir, emocionar y divertir que solo puede tener lo audiovisual. Más allá de su duración, de para qué cliente y agencia sea, fecha, hora y lugar donde fue emitido.
El segundo ruego tiene que ver con hacer un ejercicio de realidad. Porque si te adelantás 10 años a tu tiempo en física cuántica sos un genio, pero si te adelantás 10 años en publicidad sos un idiota. Sos jurado audiovisual de una región como Iberoamérica. Un lugar donde las tendencias del mundo hacen cola en las aduanas mientras en la calle pasan cosas más interesantes. En 2009 México solo tuvo un 25 por ciento de penetración de Internet y Brasil un 34; países como Paraguay, un 8 y Nicaragua, un 3. Eso significa que la televisión en muchos mercados sigue siendo la única herramienta que las marcas tienen para llegar a todo el mundo.
Sería una pena que nos perdiéramos la oportunidad de premiar lo diferente y popular que tiene la publicidad de este lado del mundo. Que nuestras bandas anchas y nuestras series coleccionables nos hagan ver el mundo como si fuéramos los jurados anglosajones que ya se expidieron en Cannes, One Show, D&AD, etc, etc.
El tercer y último ruego quiere hablarte de la subjetividad. Pedirte capricho y subjetividad. Cuando uno es jurado sabe que las ideas le plantean tres posibles situaciones: la primera es que te aburras, con lo cual deberías dejarla pasar mientras descartas el saquito de te o aprovechas para prenderte el cigarrillo (dicen que si dejas de ver una idea que estás juzgando antes de que termine, no te dejan entrar en el cielo). La segunda es que te parezca inmediatamente muy buena, amén de que generalmente pasa con las ideas que le parecieron buenas a otros jurados, la tendencia natural sería votarlas animosamente y que lleguen al final sin inconveniente.
Pero me quiero detener en la tercera. Esas ideas que uno ve y no sabe bien qué carajo opinar. Que no sabe si son o extremadamente brillantes para nuestras limitaciones o dignas de un chimpancé borracho. O lo peor, sabe que pueden ser las dos cosas al mismo tiempo. Te ruego entonces que todo lo que nos descoloque lo dejemos pasar. Lo premiemos con el beneficio de la duda. Honestamente, hay tan poco que no se pueda clasificar en estos tiempos. Sería todo un detalle hacia este esclavo presidente del jurado. Sin ánimos de presionarte, sino de divertirnos.
Vuelvo a decir que es un honor ser presidente de un jurado integrado por vos (y a esta altura de la escasa síntesis ya me leí la lista completa). Vuelvo a decir que ser jurado de Televisión en esta época tal vez no sea lo más políticamente correcto, ni lo mas cool, sin embargo, que nos vengan a quitar esa última noche de Cannes donde no falta nadie. Ese último día de El Ojo donde nos guardamos la mejor ropa. Ese minuto de fama en el medio del partido o la telenovela donde todavía nos ven millones y millones de personas.
Estoy acá para lo que necesiten. Gracias.
Leandro Raposo, director general creativo de McCann Madrid, presidente del jurado de El Ojo Cine/TV.